El lienzo de Dios no es más que el cielo pintado diariamente por nuestro creador.
Es un espectáculo diario que a veces olvidamos mirar.
Es un regalo que Dios nos da para recordarnos que todos estamos bajo el mismo cielo.
Es la belleza encarnada ante nuestros ojos y olvidada por la mayoría.
Es irrepetible, maravilloso y creativo.
Es nuestra esperanza que todo llega y todo pasa.
Es saber que habrá un mañana y ese atardecer no se repetirá.
Quimera